Canarias, un plan inédito
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| Joven en una ventana de la sede de Tenerife Espacio de las Artes. |
Un futuro impuesto, un futuro continuista, o un futuro inédito para Canarias. Son las tres alternativas que anotó en 1980 Manuel Alemán en su Psicología del hombre canario, una guía para tiempos de penumbra. Frente a las prácticas repetidas de los dos primeros modelos, la conciencia de una sociedad madura exige un formato nuevo para crecer, un marco viable que requiere “un acto generativo de humanización”. Nunca antes se había encontrado el Archipiélago con un escenario como el actual, por mucho que los ciclos anteriores desarrollasen hábitos de subsistencia. Estamos acostumbrados a ser pobres; lo saben en Venezuela, en Cuba y en esos barrios que nunca van a la playa. Canarias, vista en transversal, es una reivindicación de la resistencia.
Las herramientas económicas han cambiado, pero no las dinámicas. La riqueza nueva del turismo nunca alcanzó la calidad de vida de otros territorios con similares o peores recursos. Cuando hubo trabajo, los sueldos de aquí viajaron en los vagones de cola de España y Europa. Ahora todo el mundo tiene un plan para frenar el golpe de la pandemia. Sin embargo, la reconstrucción conduce a un lugar que ya no existe. Hay una diferencia enorme entre cambiar el rumbo y agarrarse a un tabla en la marea. Algunos simplones creen que esto se arregla con dinero, a falta de cabeza.
El contexto político no ayuda. La estrategia del voto canario en Madrid pareció durante décadas una señal de fortaleza, cuando sólo fue una prolongada coincidencia numérica devaluada por los acontecimientos. La táctica cuesta ahora 4.000 millones de euros, los ahorros isleños secuestrados para tapar los descuidos del Estado. La debilidad en la reclamación retrata la dependencia vigente; los gobernantes gregarios no tensan las cuerdas, y por eso la música no suena. No hay fiesta sin respeto.
El diputado Pedro Quevedo dijo el otro día en el Congreso que este año no se podrán pagar las nóminas (pareció decir incluso del sector público) si no hay una inyección rápida y sostenida del Estado. La indiferencia obtenida augura más jarabe del mismo palo. El precio de los recortes se pagará después del verano, conviene estar atentos y no emborracharse en la fiesta. Beberretear en las terrazas no es un acto de solidaridad.
El acto humanizador que propuso Alemán altera las prioridades, señala la educación como primera raíz del futuro. No se trata de entregar a los niños una tableta a la que agarrarse en el naufragio. La gestión educativa parece frágil en la actual administración de las Islas, un charco burocrático sin apenas capacidad transformadora. Más que funcionarios, se necesitan maestros capaces de activar neuronas colectivas. Es urgente dibujar nuevos paisajes.

Fantástica visión de lo que nos viene encima. Más pedagogogía para los administradores.
ResponderEliminarNadie como el autor define este momento apocalíptico para Canarias.
ResponderEliminarNo podía estar más de acuerdo.
Yo me quedo con "un futuro inédito pata Canarias". Soltar cabos con España y pensar en un futuro más africano. El primer paso sería que nuestros jóvenes supieran dónde están situadas las islas, el segundo, que no se avergonzarían de ser africanos. A partir de ahí, pensar en un futuro mejor para Canarias.
ResponderEliminarGracias Gonzalo, sabes escribir y pensar. En la universidad,aunque duela, con tanto profesor transeúnte, solo se escribe y poco.
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