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Mostrando las entradas etiquetadas como salud

Caldos de cultivo

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Un caldo se hace con cualquier cosa. A veces, si no da tiempo a reunir los ingredientes, se dispone de un surtido amplio en el supermercado. Tienen la ventaja de lo prefabricado, y los inconvenientes de todas las apariencias. Porque un caldo casero de bote no es casero; es un señuelo, palabras envasadas al vacío.Y los sabores son simples imitaciones.  Los caldos necesitan tiempo, fuego comedido y ese conjunto de ingredientes que los hacen digeribles. Cualquier exceso destroza el producto, y daña a quien lo absorbe. La indigestión acarrea efectos secundarios que pueden acabar con una descomposición general del sistema.  Ahora, ponga en un caldero un virus de origen desconocido. Manténgalo un año sin más control que la recomendación de quedarse en casa, elevando a veces el nivel con un liviano toque de queda. Sature bien los hospitales, mientras invita al público a echarse a la calle para darle un poco de alegría a los comercios.  Obsérvese el detalle; al mismo tiempo que...

Cuatro ejercicios gratuitos

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Bañistas en la playa de Las Canteras a primera hora de la mañana. El actual estado de las cosas impone cambios de conducta, nuevas condiciones de supervivencia. Frente a la primera invasión silenciosa del siglo XXI, valgan unos apuntes provisionales. Si la felicidad se entrena, estos son cuatro ejercicios básicos que pueden practicarse este verano, en la montaña o con brisa marina. Son gratis. Precaver . Es un verbo poco habitual en las tertulias. Se suele confundir con prevenir, o con una mezcla de prever y eludir, pero aquí se evoca por la necesidad de adoptar cautelas , una exigencia mayor frente a la liviana prevención de las cosas que se hacen por si acaso. Ahora es distinto. Remite a la obligación de llevar mascarilla , tener las manos siempre aseadas y saber guardar en cada momento la distancia adecuada para respirar aire limpio. El comportamiento personal es lo más difícil de cambiar cuando se trata de evitar elementos invisibles, en un mundo gobernado por el poder...

Educar sin distancias

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Muro de un solar en obras decorado con motivos escolares. Compartir fue siempre un valor revolucionario. Ahora llega un tiempo marcado por las distancias; la separación de personas y bienes parece una condición de supervivencia. La prevención sanitaria señala la importancia de mantener a raya el coronavirus, sin percatarse de que la distancia social es la expresión radical del mundo tal y como lo conocemos. Nada nuevo; basta con ver imágenes de Estados Unidos, o la reclusión de inmigrantes, o el trato a los ancianos en España. Ya se marcaban diferencias antes de todo esto ; es a partir de ahora cuando la separación entre los humanos se acorta o se exagera.  La semilla más fecunda para corregir las desigualdades es la educación. Por eso importan tanto los detalles del tiempo nuevo;  no basta con esperar  instrucciones oficiales para adaptar el cuidado de la salud a la experiencia colectiva de las aulas.  Son -han sido y van a seguir siendo- el principal ...

Tres incertidumbres

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La duda es necesaria. ¿ Qué va a ocurrir después? Se preguntan vacías las plazas. Las incertidumbres dejan huellas ineludibles. La primera, en la memoria. El regreso viene cargado de ausencias, sembrado de obituarios. El caudal de víctimas vacía una generación rebelde, refractaria a una jubilación devaluada, después de medio siglo criando economías florecientes. La evocación de los ausentes no puede resumirse en la esfera emocional, no se trata de un asunto particular. La tentación de aquellos economistas hijos de Narayama que abogan por la pronta desaparición de los ancianos es ahora una realidad trágica. Las víctimas no computan como ahorro. No se trata sólo de cuántos hemos perdido, sino de cuánto. La segunda, en la economía. En el vigente monocultivo canario, todos los esfuerzos se volcarán en reponer las existencias al momento anterior, como si nada hubiese pasado. Las inversiones como ingenua acumulación de beneficios monetarios. Plazo corto, mirada corta, la costumbre. El p...