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Mostrando las entradas etiquetadas como contagios

Entre olas

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Si no fuera por los muertos, que antes de fin de mes serán ya más de 500 en Canarias, esto de las olas del coronavirus resultaría un entretenimiento digno de cualquier tertulia. Si no fuera por los muertos, que hasta anoche eran 53.314 en toda España, esto del coronavirus podría parecer una disputa política, de esas que acaban entre sapos y culebras. En las tribunas oficiales, también por esto, sus señorías disparan más escupitajos que un futbolista con sinusitis. Si no fuera por los muertos, que ya son más de dos millones en el mundo, el recorrido de aquel virus detectado en China pasaría por ser un capítulo más en la agenda pendiente de los líderes del mundo, un episodio más del negocio de la salud, un espectáculo más del show. Como esas nevadas o esos incendios o esas inundaciones que mantienen al público atento al televisor. Si no fuera por la entrega del personal que protege la vida, el recuento de víctimas sería mayor aún, antes y después de la fiesta, pero las cifras son apena...

La vacuna pendiente

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La vacuna contra la Covid viene a salvar vidas, y llega siguiendo un rastro mortal. Los fallecidos que acumula el coronavirus en España son más de 48.000, una cifra que se dice pronto y encierra el drama de una sociedad acostumbrada a despreciar a los mayores. A ellos hay que sumar el contagio detectado en más de un millón de personas, balance de un año que deja un surco de dolor y muerte.   La esperanza ya circula en forma de vacuna, pero no es momento de algarabía. Aún queda un enorme trecho que recorrer en el que no reparan los estimuladores de la propaganda; el virus circula libre y durante los próximos meses, cualquier espejismo puede elevar la cifras del desastre. Por eso es poco todo esfuerzo de prudencia; el daño causado no tiene arreglo, y se trata de evitar los comportamientos irresponsables para esquivar males mayores. Y la receta es la misma dese hace meses; mascarilla, distancia y lavado de manos permanente.  En Canarias la pandemia en términos de salud ha sido...

Aprender de los niños

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Con la llegada del invierno se despiden los alumnos de las aulas en el primer descanso de un curso raro. Durante las tres próximas semanas el control de la pandemia vuelve a quedar exclusivamente en manos de las familias, sin más protección que un cúmulo de normas confusas y la voluntad de los agotados profesionales de la salud. Los temores iniciales al contagio en los centros educativos quedaron superados con el esfuerzo  de la inmensa mayoría de los miembros de las comunidades escolares, especialmente en Canarias pero también en el conjunto del Estado. La actividad en los colegios y en los institutos ha incorporado a la dinámica social las precauciones y los hábitos suficientes para evitar más contagios, frenando la tendencia al relajo observada durante el verano. En las islas, el primer trimestre del curso acaba con un resultado ejemplar, con apenas 39 grupos afectados por algún caso, del total de 17.000 unidades existentes en la enseñanza no universitaria.  Dice Amós Ga...

Puerta de otoño

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N adie podrá negar la confusión del mensaje. Cuando se dio por terminado el estado de alarma, el primer día del verano, alguien dio por supuesto que el país salía más fuerte, que nadie se había quedado atrás y que la normalidad quedaba renovada por la vía del decreto oficial. Ay de aquellos gobernantes que no temen al viento. Gobiernan convencidos del poder del vacío, conceden toda su gestión a la levedad de las palabras, creen que la última imagen borra las anteriores y les basta con mostrar, más que sus proyectos, su holograma.  El recuento de los acontecimientos muestra un siniestro mapa de espejismos, como  comprobarán  enseguida con el  debate del presupuesto . Las brújulas ya no marcan el norte sino la profundidad de la caída. Cuando los persas sitiaron Éfeso, sus habitantes, “aficionados al bienestar y al placer, siguieron divirtiéndose según la costumbre hasta que los víveres empezaron a escasear. Sólo entonces empezaron a discutir lo que debían hacer p...

Duro, pero blando

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Escena cotidiana nocturna en la puerta de una parroquia de Las Palmas de Gran Canaria . La clienta hace la compra por teléfono con la precaución que adoptan los mayores ante los peligros inciertos. Las trabajadoras del supermercado del barrio están acostumbradas a mensajes personalizados, y por eso a nadie le extrañó el encargo. “Un trozo de queso duro, pero que esté blando”, anotó desconcertada la joven. “Dígale a la vendedora que es para mí, que ella sabe lo que le digo”, le añadió como única aclaración. Y todos los que escuchaban en la cola lo entendieron perfectamente; la vida requiere un toque suave incluso en las exigencias más duras. Tal certeza tiende a exagerarse en la gestión de los asuntos comunes, especialmente cuando escasea la capacidad de solucionar problemas. Esta es una época propicia; ante una pandemia sin alternativa, los dirigentes (sin distinción de color y procedencia), prefieren las simulaciones, la versión leve de las cosas, incluso la mentira, que puede serlo p...

Espejismos, limosnas, cicatrices

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Mala hora para aduladores pedigüeños.  /   Foto: GHM El virus produce miedo, pero el hambre provoca espejismos que anulan el juicio. Dice el presidente que en Canarias se puede morir por contagio o por hambre, que es la muerte social, sin cementerio. A estas alturas, el Gobierno regional sabrá que no hay dinero para tanta promesa . Los favores políticos pronto sumarán deudas sin crédito. Lo que hasta ahora ha sido un problema de las masas, se convertirá en una crisis entre las élites . Si se rebaja pronto el confinamiento, se manifestará a la vuelta del verano . Pero si el cierre económico persiste en condiciones similares a las vigentes, julio será un mes abrasador.  Las prisas por romper el confinamiento muestran la fragilidad del contrato social canario con una nitidez difícil de conseguir en condiciones normales. El vaivén de estos días es sólo un indicio de agotamiento , que llegó tarde cuando en Madrid ya estaba fijada la estrategia, o simplemente se ...

Mundo sin aire

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La economía debate ahora la  distribución de la pobreza. Las respuestas iniciales a la pandemia muestran reacciones ya conocidas. Entre ellas, el escaso avance en terapias preventivas que ha desarrollado el conocimiento contemporáneo. Con la fragilidad humana al descubierto  las divergencias aceleran , de manera que partidarios y detractores dominan la escena con la ancestral costumbre de resolver las discrepancias a cabezazos.  Son tiempos oscuros ; la epidemia de la peste negra a mediados del siglo XIV marcó el inicio de la santa inquisición. El temor a lo desconocido, el desvarío del momento, acarrean severas repercusiones en el comportamiento social. En la Edad Media, la máquina de castigar disidentes duró siglos. ¿Ha cambiado en algo el comportamiento de las élites, que permita dar por superado el mecanismo? Los Estados llegan devaluados al panorama emergente.  La tentación de convertir el drama en una excusa del poder perpetuo cuestiona la voc...

Males sin rostro

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Los giros de la vida desordenan la razón. La fragilidad queda expuesta en una mutación, un salto genético. Y entonces tiembla esa especie humana, mientras presume de máximo nivel de plenitud. Algunos indicios ya avisaban de la proximidad de la extinción. La mayor señal estaba ahí, delante de todos, desnuda; la generación de la tecnología más puntera favoreció el tránsito de imbecilidades. La primera gran epidemia del siglo XXI llegó mucho antes que este pánico respiratorio; Umberto Eco la llama «la invasión de los necios», y se instaló como usted en su casa durante las dos próximas semanas. Sin remedio. La segunda ola llega ahora, con este tóxico en el aire que no se ve ni tiene cura. En esta hegemonía de la imagen, cuando sólo una estampa es capaz de alterar el comportamiento, la aparición del mal flotando sin rostro en el ambiente impide el control del pánico. La muestra se observa en los supermercados; por mucho que los médicos avisen de que el contagio triunfa por las vías respirat...