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Canarias, Marruecos, el Papa y el avispero

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  El primer cuarto del siglo XXI acaba de cerrarse por agotamiento. Y el segundo cuarto se abre con un golpe al orden internacional perpetrado por Estados Unidos en Venezuela, un episodio que, conectado con el genocidio de Israel en Palestina, tiene todos los ingredientes para condicionar los ejercicios del poder, cualquiera que sea su forma, en las décadas futuras. Desde la caída del Muro de Berlín en 1989, la correlación de fuerzas en el planeta ha navegado múltiples incertidumbres, sobre las aguas de la revolución tecnológica y frente al oleaje de la creciente escasez de energías fósiles. Los episodios protagonizados o dirigidos por Donald Trump no pueden considerarse como excéntricos arrebatos; son las leyes que vienen a marcar el presente y la próxima evolución de los gobiernos del mundo. En pocas palabras, no sólo se trata de un líder perverso . Se trata de la imposición de un sistema global, que obliga al conjunto de los humanos y de los territorios a cambiar las condiciones...

Fechas de caducidad

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  El tiempo es un bicho indomable. Poetas, cantantes, novelistas, científicos o religiosos se ocupan de él con esfuerzos distintos. Tratan de comprender el alcance de la vida, el tamaño del universo o la duración de los misterios. Todo empieza y todo acaba en él, pero el tiempo permanece más allá de cualquier isla. Anda por ahí un experto (Alberto Casas, doctor en Física Teórica) explicando que el tiempo no es una ilusión (ese es el título de su libro, La ilusión del tiempo ), aunque es una ilusión la manera en que lo percibimos.  El tiempo transcurre más lento o más rápido dependiendo del observador; y va más despacio en el suelo que encima de una mesa. Cuanto más intenso es el campo gravitatorio, más despacio va todo. Es un proceso constatado por la ciencia, que también explica la evolución humana a partir de los cambios sociales. Es más suave la vida rural que la urgencia de los entornos urbanos, y las nuevas tecnologías fomentan la ilusión de que los procesos vitales se ac...

Siempre llueve por algo

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  Llueve cada vez que alguien se muere, como un esfuerzo más de la naturaleza por mantener sus equilibrios. Siempre que alguien fallece, en algún lugar del universo se rompe una nube, y los meteórologos son incapaces de explicar ese fenómeno, ajenos a los secretos profundos de la vida. A veces se reúnen las lluvias pendientes, y despachan las deudas de las matanzas colectivas, las víctimas de las plagas facturan al por mayor y no siempre llueve en el lugar indicado, ni a la hora prevista; incluso es de sobra conocido que nunca llueve a gusto de todos. Pero siempre llueve por algo; el agua se desprende como la vida, inicia su recorrido antes de evaporarse en la superficie y se eleva acumulándose en formas caprichosas, sin más leyes que la rutina de todos los inventarios del amor. Como de agua estamos compuestos, cada vez que un cuerpo se acaba se repite el ritual.  El sábado amaneció lluvioso, refrescó el ambiente como suele ocurrir por estas fechas en las regiones más al norte...

Lecturas (sesgadas) de verano

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Una ciudad se retrata en los libros de sus estanterías. En unos grandes almacenes de Madrid donde te da un corte inglés cada vez que tienes que pagar, la sección literaria está en una de las puertas de acceso, de manera que al entrar se proyecta la ciudad visitada, o al menos aproxima la oferta cultural de sus comerciantes. Si los libros están así colocados, es porque la expectativa de ventas contempla o da preferencia al lector que busca títulos como estos. La primera extrañeza se produce porque no son textos literarios, ni poetas consolidados, ni relatos premiados en algunos de esos concursos veraniegos donde tan bien se alimentan los ilustres miembros de los jurados. No. El expositor central, ese que está delante de la puerta y solo puede esquivase por la izquierda o la derecha, está repleto de textos alusivos a determinados asuntos mediáticos de tan reciente vigencia, que es difícil saber si esos libros no estaban escritos ya antes de que ocurrieran los hechos. Los contenidos so...

La sombra de las tres marías

Todas las mañanas cae un cafelito en una terraza que agradece la sombra de los árboles. El local tiene un cartel que deja clara la forma de ocupar las mesas; el cliente primero pide su consumición y luego elige asiento. Por lo que sea, en la madrileña calle de Serrano algunos habitantes no alcanzan a comprender el orden simple de estas cosas, y a veces la aristocracia del barrio desconoce con quien se va a jugar la única mesa disponible bajo esa sombra.  El caso es que ocurre casi todos los días; llegan tres, se sienta una y las otras dos personas se ponen en la cola para ser atendidas por las camareras, en su totalidad jóvenes bien ágiles de origen latinoamericano. Obtienen con ese comportamiento filibustero una ventaja que el solitario jubilado no puede superar; como va solo no puede guardar la mesa y hacer la cola a la vez, y casi a diario, cuando llega con su bandeja, la mesa de la sombra la ocupan las más retrasadas señoritingas del barrio. Eso fue así hasta esta mañana; porqu...

Canarias, la deriva de los migrantes

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  De Fuerteventura a Berbería se va y se viene en un día. Así ha sido desde tiempos inmemoriales, y los últimos aportes científicos dan por seguro que el primer poblamiento estable de las Islas Canarias se produjo hace unos 2.000 años, con el simple método de cargar en algún punto de las costas del África Occidental personas, animales y enseres en materiales flotantes, y navegar rumbo a las islas de aquel horizonte. ¿Qué ha ocurrido para que, en los últimos 30 años, esa ruta se convierta en uno de los puntos calientes del planeta, donde mueren en torno a 6.000 personas al año al intentar cruzar el mar? Responder a este interrogante exige un repaso a los procesos de expropiación económica, cultural y política vividos en el continente africano que no cabe en este pequeño espacio, pero que debe quedar anotado porque todos los acontecimientos que estos días se acumulan en torno al fenómeno de las migraciones en este lugar del mundo tienen su origen en esa historia reciente, y no van a ...

La emergencia de Sosa, ¿ruptura amistosa o transfuguismo?

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  Los ritmos de la política en Canarias están marcados por los espejismos. Ruidos intensos que provocan deformaciones en la visión de los futuros que afronta el Archipiélago; así se pueden explicar la creación y evolución de Coalición Canaria, los posteriores extraños episodios que llevaron a la izquierda a pactar con personajes como Dimas Martín, o el paso efímero de fulgurantes estrellas nacientes como Juan Fernando López Aguilar, cuyo éxito electoral en 2007 fue de tal calibre, que no sólo no pudo gobernar sino que disparó su carrera política lejos de las islas, expatriado en los insípidos salones del Parlamento Europeo, por citar sólo algunos de los fenómenos que han marcado el devenir de los juegos de poder isleños. En su día, José Carlos Mauricio advirtió de que en la politica canaria, si llegas muy acelerado, puedes acabar saliendo por la ventana con sólo abrir una puerta. Ahora llega otro movimiento telúrico de la mano de Teodoro Sosa, erigido en fulgurante rompedor de la u...