La escalada pendiente

Búsqueda en el contenedor de la basura. La imagen es anterior a la pandemia del coronavirus.
   
El retorno que se inicia este lunes en Canarias y otras regiones españolas es también el inicio de una cuesta más larga y más dura, la escalada de los rezagados. Los esfuerzos por aparentar normalidad incluyen algunos rituales como la difusión de letanías para que nadie se quede atrás. Es un error propio de la jerga política; confundir “atrás” con “fuera”. Cuenta la buena intención de no dejar a nadie fuera, porque atrás, dicho con toda la crudeza, atrás ya está una gran masa social. Esa que hoy se queda sin derecho a relajamiento, los que seguirán en confinamiento laboral. 

Los datos publicados el martes pasado por el Ministerio de Trabajo son tercos; al finalizar el mes de abril, 486.518 personas en Canarias se encuentran en paro o afectados por algún expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Este volumen representa el 42,5% de la población activa de las islas. Más que toda la población de los municipios de Las Palmas de Gran Canaria y Telde junta. Si a este paisaje le añade usted las 375.000 pensiones vigentes en el Archipiélago, la suma de los que ya se han quedado atrás supera, hoy, el total de la población de Gran Canaria. 

Así que no es necesaria la exaltación poética de la confusión. No todo irá bien sólo por repertirlo a diario. El fino deslinde entre el esfuerzo de levantar el ánimo y la sugestión del propio engaño achica la nueva frontera entre información, entretenimiento y propaganda. Nada más incauto que la complacencia en este derrumbe, cuando el destrozo resultante nubla el horizonte y apaga derechos sociales. Con las prácticas actuales, crece el miedo antes que la solidaridad, y esa deriva acerca la tentación autoritaria camuflada entre la urgencia de las suspensiones y los temores de la población. 

El acuerdo para ampliar las regulaciones temporales que se debe firmar en estos días apunta una famélica protección del empleo, alterando las normas con el partido ya empezado. Al no aplicarse (aquí tampoco) nuevas fórmulas de reparto de la riqueza, se aplaza la discusión y se traslada al escenario aún indefinido de la reforma fiscal.

Por los antecedentes, por la fragilidad de los equilibrios políticos y por las condiciones que vengan de Europa, conviene agarrarse bien la cartera, porque no quedará clase media que soporte el apretón pendiente. Los héroes están cansados, y los jóvenes perplejos. Por mucho que abran antes las tiendas y las playas, también Canarias necesita algo más que subvenciones

Del mismo modo que la pandemia puede vigilarse por zonas, ya tardan los poderes locales en promover escalas de desarrollo comunitario. Sabemos que el coronavirus no se cura con mascarillas. Ahora deben entender que la escalada de la pobreza no se cura repartiendo bolsas de comida.

Comentarios

  1. Viene que ni al pelo, aquello de pan para hoy y hambre para mañana.

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  2. Interesante reflexión.
    Me parece acertadisima a la vez que inquietante.

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  3. Quizás la cuestión esté en una desescalada del Coloniavirus al mismo tiempo que la del Coronavirus

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  4. Muy buena reflexión. Poner parches no es la solución.

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