Agenda de ultramar

Playa de Las Canteras, uno de los espacios costeros que aún no ha recibido cayucos.
Playa de Las Canteras, espacio costero que aún no ha recibido cayucos.

Holgada«Sin ocupación. Que dispone de espacio sobrante a su alrededor. Del participio del verbo holgar». Los significados de la agenda que un ministro del reino de España necesita para acometer una visita de ultramar están suficientemente expuestos en el Diccionario de la Lengua Española, página 788 de la edición de 1992. También en las posteriores. Sin descanso pasa del adjetivo al sustantivo holganza, al que otorga tres acepciones elocuentes. «1, descanso quietud, reposo. 2, Carencia de trabajo. 3, Placer, contento, diversión y regocijo». Y desde ahí, se lanza a la acción del verbo holgar, que explica en siete atributos. Ahorraremos la procedencia del latín tardío (follicare), para evitar el posible cachondeo que pudiera provocarse por semejanza a vulgarismos derivados de la misma raíz. La agenda, la maleta, o el traje de un ministro no deben prestarse a confusiones, porque de lo contrario su autoridad podría sufrir irreversible menoscabo. Por economía de espacio se muestran sólo tres de esas definiciones: «1. Descansar, tomar aliento después de una fatiga. 2. Estar ocioso, no trabajar. (…) 5. Sobrar, ser inútil algo (ejemplo, huelgan los comentarios)».


La familia vocalizada por el señor ministro alude a renglón seguido al holgazán, que se aplica «a la persona vagabunda y ociosa, que no quiere trabajar», con una cierta influencia procedente del haragán.  Y más allá se extiende la llanura que va desde holgazanear hasta holgura, pasando por la holgazanería, holgazar, holgón, holgorio (que el populacho prefiere usar como jolgorio por aspiración) u holgueta, una expresión menos común en alusión al regocijo o la diversión. 

Tal vez la resbaladiza definición ministerial aceleró lo que la burocracia palaciega no acertaba a resolver. Es sabido que en las alfombras de la sede central apenas se percibe el rugido de los floreados leones de Canarias. Los padres y los socios de la patria están en lo importante, van sobrados. Lo urgente puede esperar. Tampoco ayuda la exigencia; los inmigrantes, en cuanto clandestinos, se equivocan en la puerta de entrada, por eso han de escarmentar. Y claro, eso de invadir un muelle en una zona turística añade una fealdad impropia que no cabe en los diccionarios, y mucho menos en las agendas oficiales. 

Así que pueden estar tranquilos. Pronto van a comprobar (una vez más) la enorme sensibilidad de la metrópoli con los queridos canarios y canarias, y con esas personas que arriesgan sus vidas para pisar estas islas afortunadas. Si quieren ministros, se van a enterar de lo mucho que se desvelan por ustedes. Incluso las más calladitas; el silencio es técnica muy contrastada de abnegación política, sobre todo en Canarias, en el PSOE de Canarias. Eficaz, eso sí.

Las causas de estos desembarcos masivos, ya si eso, se abordarán cuando se pueda. África va a seguir ahí, flotando con su agenda bien holgada. Lo saben los arrieros: Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas.

Comentarios

  1. Es verdaderamente lo que viene sucediendo desde hace muchísimo.tiempo. Ahora está pasando lo que ya intuíamos y deben de ser muy torpes los políticos o muy gandúles. Yo me inclino por la «gandulería»

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