La vacuna pendiente

La vacuna contra la Covid viene a salvar vidas, y llega siguiendo un rastro mortal. Los fallecidos que acumula el coronavirus en España son más de 48.000, una cifra que se dice pronto y encierra el drama de una sociedad acostumbrada a despreciar a los mayores. A ellos hay que sumar el contagio detectado en más de un millón de personas, balance de un año que deja un surco de dolor y muerte.
La esperanza ya circula en forma de vacuna, pero no es momento de algarabía. Aún queda un enorme trecho que recorrer en el que no reparan los estimuladores de la propaganda; el virus circula libre y durante los próximos meses, cualquier espejismo puede elevar la cifras del desastre. Por eso es poco todo esfuerzo de prudencia; el daño causado no tiene arreglo, y se trata de evitar los comportamientos irresponsables para esquivar males mayores. Y la receta es la misma dese hace meses; mascarilla, distancia y lavado de manos permanente.
En Canarias la pandemia en términos de salud ha sido indulgente hasta la fecha, con algo más de 400 muertos (menos del 1% de todo el Estado) y un índice de contagios detectados que no llega a las 30.000 personas. El control sanitario no ha impedido un desastre social y económico cuyas consecuencias aún no se aprecian en todo su volumen. La dependencia del exterior deja la nave a merced de las circunstancias ajenas, como se ha visto en estos meses. Esto no se va a arreglar con el cambio de año, ni con conjunciones astrales. Va a hacer falta mucho esfuerzo, mucho sacrificio y muchas ganas de cambiar hábitos, porque la exaltación del ocio no atrae inversiones productivas.
Lo que no se cuenta en el prospecto de la vacuna es que España sólo invierte un 1,2% de su PIB a la ciencia, frente al 2% de media europea. Tampoco se dice que la inversión en ciencia se ha recortado a niveles de hace 15 años, un atraso que cuando acabe la pandemia, seguirá sin curarse. Es la vacuna pendiente. Más de 10.000 investigadores han difundido un manifiesto en el que reclaman que España cumpla los objetivos de la Unión Europea para financiar la ciencia. Y eso se arregla con más dinero en los presupuestos, no santiguándose con los viejitos en las fotos.
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