Sin motivos razonables


Con muchas ganas de mandarlos a todos al carajo, y con la esperanza de que Pedri tire alguna vez a puerta. Así empieza la primera semana de julio de 2021; torcida. Como no hay algún motivo razonable que explique la imbecilidad humana, según se puede comprobar después de año y medio de pandemia, pues mejor no añadir nada. Está todo dicho, y además nadie es responsable. 


Tal vez los gobernantes debieran darse por advertidos; dejen ya la propaganda, olvídense de vender sonrisas. Más gestión y menos propaganda, pero con ellos pasa lo mismo que con los imbéciles. Si no lo han entendido hasta ahora, no van a entenderlo por mucha didáctica que se les aplique. El equilibrio entre la eficacia de los servicios y la previsión del buen gobierno se rompe todas las semanas, pero no pasa nada porque detrás vienen los trabajadores a reparar los daños. A diario. Qué más hay que explicar del REF, a esos que sólo ven en las islas un solar negociable. Qué lejanía. Y los parados con su esperanza, siempre pendientes de los avances estadísticos, qué naufragio. Nunca pasa nada, este es el espectáculo. 


Todas las semanas se despiden amigos, familiares, vecinos. Estos días le llegó el turno a Heriberto, trabajando casi hasta el último día, y a Paco, que se pierde la semifinal de la Eurocopa. Para morirse sólo hay que estar vivo, dice un amigo cada vez que se entera de un finado, pero hay que convivir con los ausentes. No es tan fácil instalarse en los pasillos de los tanatorios.  El tiempo, por sí solo, no borra las huellas. Por eso puede heredarse la alegría; para alimentar la memoria. Recordarlo todo es vitamina pura, terapia que espanta a los idiotas. El Gobierno dice que quiere ajustar las pensiones a la esperanza de vida, pero es mentira. Sólo quiere afinar el gasto con la esperanza de muerte. Que se mueran pronto los que consumen el presupuesto, es la consigna. Lo saben hasta en Japón. 


En fin, disfruten sin contagio mientras puedan. Y no se dejen engañar.

Comentarios

  1. Pues sí, amigo Gonzalo,ahora me gusta mucho más tu forma de escribir, el qué y el cómo, que cuando escribías para aquel periódico. Un abrazo

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    1. Pues sí, amigo Gonzalo,ahora me gusta mucho más tu forma de escribir, el qué y el cómo, que cuando escribías para aquel periódico. Un abrazo

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    2. Totalmente de acuerdo. Espero llegar a las 17'00 de mañana .

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