Mociones de censura, ventoleras y volcanes

Vista aérea de Santa Cruz de Tenerife, escenario de confrontación en la política canaria.

La moción de censura es herramienta poderosa. En Canarias se practica con frecuencia, sobre todo en ayuntamientos y cabildos. Aunque la más sonora se aplicó en el Parlamento regional; supuso en 1993 el nacimiento de Coalición Canaria, hasta cumplir 26 años repartiendo el bacalao, al mismo tiempo que dejó al PSOE mascando en seco.

Desde la cabra que provocó la caída de José Antonio García Viera en el Ayuntamiento de Santa Brígida en 1985 hasta la moción que este lunes 13 de julio de 2020 se vota en Santa Cruz de Tenerife ha llovido poco, y poco han variado los modos de hacer política en Canarias. Ángeles Arencibia recordó el otro día, en un articulo titulado Los primos y el Cuyás, una moción de censura de hace 30 años, el empujón que desplazó a José Vicente León de la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria en 1990, un episodio aislado en la medida en que su principal protagonista, Miguel Ángel León, no aspiró nunca a hacer carrera política, a diferencia del resto de implicados en aquella y en todas las demás iniciativas registradas en las instituciones canarias hasta ahora conocidas.

Las abundantes iniciativas legales para regular estos procesos aplican cirugía paliativa cuando se rompe la disciplina de partido. Muchas sentencias, poca profundidad. Todavía nadie se ha atrevido, por ejemplo, a limitar los mandatos de alcaldes y presidentes, y ninguna agrupación parece partidaria de acotar los turnos del poder. El caso de la capital tinerfeña añade una paradoja hasta ahora inédita; un partido político (Ciudadanos) expedientó a sus dos concejales por entregar la Alcaldía al PSOE en 2019, y un año después expulsa a otra concejal por desmontar aquel antídoto de Coalición Canaria. Esta debilidad interna suele ser inversamente proporcional a los negocios que dirimen sobre el terreno la diferencia entre la izquierda y la derecha. Las manos más que la ideología.

La mayoría absoluta parece garantía contra los corrimientos de fuerzas, salvaguarda que practican los votantes en lugares como La Gomera. El Cabildo de esa isla es la excepción en esta zona de riesgo; Gran Canaria y El Hierro, los otros dos intactos en este mandato, han provocado tormentas en el PSOE. Para afianzar el pacto con Nueva Canarias fue necesario apartar a Luis Ibarra de la tentación, mientras Alpidio Armas se aseguró el apoyo del PP para evitar las trapisondas de David Cabrera, disidente de CC.

Todo esto en apenas un año. Aún queda mucha tela que cortar. En el ámbito regional, es reiterada la costumbre de alterar el Gobierno canario a los dos años de mandato; Clavijo, en el periodo anterior no aguantó tanto y echó al PSOE cuando llevaba poco más de un año abanderando el último mando de CC. Gobernó casi tres años sin mayoría, con apenas 16 escaños; otra clave de las mociones de censura. Sin conjunción de intereses, no hay alternativa. 

Ahora falta un poco más de tiempo para medir la solidez de la alianza floral que sostiene a Ángel Víctor Torres como presidente archipielágico. Son tiempos de debilidad; el impacto del fenómeno coronavirus abona una cierta fragilidad política cuya expresión está pendiente de manifestación. Habrá que ver si las maniobras alrededor de Ciudadanos cuajadas ahora contra la fugaz Patricia Hernández tienen algún tentáculo en el Parlamento regional. A Coalición Canaria le va la vida en ello. De momento, los sismógrafos anotan rebumbios en el sur de Tenerife. A veces son simples ventoleras; pero si estalla algún volcán, desde La Gomera lo verán clarito.

Comentarios

  1. Como si lo viera venir. A CC le falta otra C para ser de Canarias y no de ellos mismos y sus cadenas de recompensa. Me parece que su política es tan cervecera como la CCC de la compañía Cervera de Canarias.

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  2. Prima en.la Administración, mayormente en los ayuntamientos, el quitate tu para ponerme yo, con el único propósito de conseguir los privilegios y hacer el bisne.

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  3. Entiendo que Patricia no es Torres.
    Es el ayuntamiento de Tenerife.
    Son políticos muy diferentes.
    AFORTUNADAMENTE

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    1. Patricia no será Torres, pero tampoco Bermúdez deja de ser sospechoso de pertenecer a los cuatreros de ATI

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