Diez preguntas de verano sin respuesta

Miles de personas procedentes de Marruecos asaltan la frontera de Ceuta el 31 de julio de 2026. (Foto: Marcos Moreno - Europa Press)

El sopor veraniego distrae el humor de los mortales. Los golpes de calor parecen alterar paquetes enteros de neuronas, inteligencia evaporada en el vacío de las emociones exaltadas. Que el cambio climático afecta al comportamiento humano resulta evidente, a la luz de los acontecimientos que describen este verano de 2026. Dadas las dificultades para alumbrar causas razonables de tales procesos, aquí se esbozan algunas incógnitas que van a estar presentes en el futuro inmediato. Son preguntas que no encuentran respuesta ni encendiendo velas a la Virgen del Pino, abiertas a cuantas sugerencias puedan alumbrar el sentido común.
  • ¿Cuantos políticos, aristócratas, periodistas, empresarios, jueces, directores de cine y actores, profesores universitarios, dirigentes separatistas o agentes de la Seguridad tienen deudas de gratitud por los agasajos no solicitados recibidos durante sus estancias, vacacionales o de otra índole, en algunos hoteles o zonas de veraneo de Marruecos en los últimos 30 años?
  • La operación “espontánea” (no organizada por nadie, según los más inteligentes) en Ceuta, que ha derivado en la llegada de 80.000 personas en un solo fin de semana con al menos 145 muertos por ahogamiento, además de usar personas como munición de las derechas extremas para desestabilizar al Gobierno progresista de España, ¿Es un aviso con balas humanas de fogueo por si Rodríguez Zapatero o el juez que lo investiga deciden revelar el origen real de algunos regalos o joyas hasta ahora guardados en secreto en cajas fuertes de Madrid? ¿Cuantas cajas fuertes hay en España (también en Canarias) escondiendo materiales de similar procedencia?
  • Esos que salen a las calles a gritar “presidente hijo de puta”, “inmigrantes a sus casas" o se lían la bandera a la cabeza como si fuesen a una guerra esta misma tarde, y quienes les animan y jalean desde los muy variados medios disponibles de exaltación, ¿Son los mismos que estaban en las primeras filas al reclamo de bendiciones durante la reciente visita del Papa, o son los que no fueron entonces? ¿De que sirvió a la católica sociedad española que Su Santidad venga a recordarles la obligación de ayudar a los necesitados?
  • ¿Por qué las policías (en sus distintas formas) y esa gama de jueces en blanco y negro son tan ágiles para perseguir, detener  -en su caso, apalear- y denunciar a humoristas o manifestantes por lucir banderas de un color, y son tan distraídos con otras banderas y desafinados cantantes de exaltadas melodías golpistas?
  • Empieza un curso de amplio contenido electoral, que va poner el mundo patas arriba y que tendrá en España episodios intensos, entre ellos el programado en la próxima primavera. En Canarias, los escenarios están condicionados por algunas incógnitas sin despejar aún, aunque las más noveleras se sitúan en Gran Canaria. Por ejemplo, en cuestiones de liderazgo ¿Hasta cuando esperará Antonio Morales para deshojar la margarita de su próximo destino, después de haber apoyado sin apenas recato la ruptura de la coalición que le aupó a la presidencia del Cabildo de la isla durante los tres últimos mandatos? ¿Será el final de su andadura política, o su silencio abriga aún la expectativa de repetir candidatura? ¿Cómo mantendrá en este último tramo la compostura de la fracturada mayoría de gobierno que le sostiene? ¿Llegará indemne al final a pesar de ser el único presidente de esa institución en todo el periodo democrático que alimenta la ruptura de su propia organización política? Y finalmente, ¿Será candidato por Coalición Canaria o por la sucursal que ha promocionado todo su gabinete personal, 21 años después de romper con esa formación?
  • Y hablando de empresas filiales, cabe advertir la euforia existente en determinado núcleo empresarial de la isla, que presume con amarillenta deportividad de haberse comprado un partido político de nueva creación, que se estrena convencido de que primero es lo suyo y después ya veremos, como siempre han hecho los caciques y caciquillos en todo el mundo conocido. La incógnita es: ¿A cuanto está el kilo de candidato? ¿Es más barato reciclar excedentes políticos majoreros que fabricar liderazgos locales, por poner un ejemplo -no el único-, en Las Palmas de Gran Canaria?
  • En el supuesto de ser necesarios para sellar un pacto (bien en cabildos, bien en ayuntamientos, bien en el Gobierno canario) que conceda poder a la alianza Vox-PP, ¿qué renovador será el encargado de justificar el aplazamiento de esas promesas que rechazan alianzas con negacionistas de las causas justas? ¿Qué será Primero?
  • Entre los impulsores de la ruptura con Nueva Canarias, ¿cuantos son los que dicen ya en voz baja que se les fue la mano, pero no mostrarán su arrepentimiento porque hay que responder a las expectativas de negocios prometidos?
  • ¿Donde quedó aquel pacto para defender la democracia con un cordón sanitario que aislara a los fascistas?
  • ¿Hasta cuando va a mantenerse la presencia militar en las festividades religiosas? ¿Los desfiles de cuerpos armados forman parte de la liturgia eclesiástica o se trata de una actividad residual que la memoria histórica no acierta a señalar como una herencia de la Dictadura?

Todo eso mientras los mirlos aprovechan el sofoco para comerse los mejores tunos del verano.

Lo demás tiene remedio.

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