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Otra técnica de negociación

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  T al vez algún dirigente (o varios) del nacionalismo canario debería entrar en la cárcel, si se trata de forzar las debidas atenciones del Gobierno central. Así le funciona el pulso a otros; sólo desde la confrontación parece respetarse la diferencia. Vascos y catalanes disfrutan de la estrategia de tensión porque las beneficios de la gestión se plantean como conflictos políticos. Da igual la pertinencia de la reclamación; la fragilidad de los poderes centrales hace que las alianzas se sostengan con los horcones de la conveniencia mutua, sin importar el tamaño de las tropelías. Estar apartados de la vida pública por sentencias firmes no supone impedimento alguno para ceder el protagonismo de las decisiones. Más bien parece un refuerzo a la capacidad negociadora, como muestran las últimas concesiones. Canarias  carece de esa dinámica. La riqueza insular no alcanza a fortalecer la voz, y al nacionalismo local le fallan las moquetas desde que perdieron la llave de las mayorías....

Parece confirmarse

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Antonio Muñoz Molina retrató este domingo la dinámica que corroe la convivencia en España. En un articulo titulado  La otra pandemia  (El País), anota que la política española es “tan destructiva como el virus”, con la diferencia de que “contra el virus llegará una vacuna, pero contra el veneno español de la baja política no parece que haya remedio”. Y se pregunta “qué podemos hacer los ciudadanos normales, los no contagiados de odio” para combatir esa rutina de incompetencia, corrupción, clientelismo y bronca que marca la agenda pública mientras la población ve cómo se pierden, enteras, las esperanzas de las nuevas generaciones y las memorias de los veteranos. No sólo por los efectos de la pandemia, sino por el cúmulo de trapisondas que conforma la gestión de los asuntos públicos. “Si no hacemos algo, esta gente va a hundirnos”, concluye, en una reflexión que apenas despertó interés en las redes sociales, más pendientes del devenir de los futbolistas en mudanza. El paisaje ...

Puerta de otoño

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N adie podrá negar la confusión del mensaje. Cuando se dio por terminado el estado de alarma, el primer día del verano, alguien dio por supuesto que el país salía más fuerte, que nadie se había quedado atrás y que la normalidad quedaba renovada por la vía del decreto oficial. Ay de aquellos gobernantes que no temen al viento. Gobiernan convencidos del poder del vacío, conceden toda su gestión a la levedad de las palabras, creen que la última imagen borra las anteriores y les basta con mostrar, más que sus proyectos, su holograma.  El recuento de los acontecimientos muestra un siniestro mapa de espejismos, como  comprobarán  enseguida con el  debate del presupuesto . Las brújulas ya no marcan el norte sino la profundidad de la caída. Cuando los persas sitiaron Éfeso, sus habitantes, “aficionados al bienestar y al placer, siguieron divirtiéndose según la costumbre hasta que los víveres empezaron a escasear. Sólo entonces empezaron a discutir lo que debían hacer p...

Agenda de ultramar

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Playa de Las Canteras, espacio costero que aún no ha recibido cayucos. Holgada :  « Sin ocupación. Que dispone de espacio sobrante a su alrededor. Del participio del verbo holgar » . Los significados de la agenda que un ministro del reino de España necesita para acometer una visita de ultramar están suficientemente expuestos en el Diccionario de la Lengua Española , página 788 de la edición de 1992. También en las posteriores. Sin descanso pasa del adjetivo al sustantivo holganza , al que otorga tres acepciones elocuentes.  « 1, descanso quietud, reposo. 2, Carencia de trabajo. 3, Placer, contento, diversión y regocijo » . Y desde ahí, se lanza a la acción del verbo holgar , que explica en siete atributos. Ahorraremos la procedencia del latín tardío ( follicare ), para evitar el posible cachondeo que pudiera provocarse por semejanza a vulgarismos derivados de la misma raíz. La agenda, la maleta, o el traje de un ministro no deben prestarse a confusiones, porque de l...

Duro, pero blando

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Escena cotidiana nocturna en la puerta de una parroquia de Las Palmas de Gran Canaria . La clienta hace la compra por teléfono con la precaución que adoptan los mayores ante los peligros inciertos. Las trabajadoras del supermercado del barrio están acostumbradas a mensajes personalizados, y por eso a nadie le extrañó el encargo. “Un trozo de queso duro, pero que esté blando”, anotó desconcertada la joven. “Dígale a la vendedora que es para mí, que ella sabe lo que le digo”, le añadió como única aclaración. Y todos los que escuchaban en la cola lo entendieron perfectamente; la vida requiere un toque suave incluso en las exigencias más duras. Tal certeza tiende a exagerarse en la gestión de los asuntos comunes, especialmente cuando escasea la capacidad de solucionar problemas. Esta es una época propicia; ante una pandemia sin alternativa, los dirigentes (sin distinción de color y procedencia), prefieren las simulaciones, la versión leve de las cosas, incluso la mentira, que puede serlo p...

Mociones de censura, ventoleras y volcanes

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Vista aérea de Santa Cruz de Tenerife, escenario de confrontación en la política canaria. La moción de censura es herramienta poderosa. En Canarias se practica con frecuencia, sobre todo en ayuntamientos y cabildos. Aunque la más sonora se aplicó en el Parlamento regional; supuso en 1993 el nacimiento de Coalición Canaria, hasta cumplir 26 años repartiendo el bacalao, al mismo tiempo que dejó al PSOE mascando en seco. Desde la cabra que provocó la caída de José Antonio García Viera en el Ayuntamiento de Santa Brígida en 1985 hasta la moción que este lunes 13 de julio de 2020 se vota en Santa Cruz de Tenerife ha llovido poco, y poco han variado los modos de hacer política en Canarias. Ángeles Arencibia recordó el otro día, en un articulo titulado Los primos y el Cuyás, una moción de censura de hace 30 años , el empujón que desplazó a José Vicente León de la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria en 1990, un episodio aislado en la medida en que su principal protagonista,  M...

Línea de flotación

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Un barco de suministro atiende a un petrolero en la bahía de Las Palmas de Gran Canaria. La parodia terminará a la vuelta del verano, cuando la cuesta adopte su posición natural, cuesta arriba o cuesta abajo, según. En contra de lo que parecerá entonces, nada tendrá que ver con la inercia ; los gobiernos tendrán que llamar a las cosas por su nombre, acabar con esta dinámica de entretenimiento perpetuo y afrontar las consecuencias de un tiempo imprevisto. El presidente Pedro Sánchez se esmera en aclarar cuánto va a durar este Gobierno progresista y tal, cuatro años insiste, como si alguien tuviese intención de moverle la silla al estilo santacruz, en animada distracción hasta que un día todavía lejano quiera responder a la siguiente pregunta: ¿ Cuanto va a costar todo esto, señoría? O sea, la duración del gobierno no importa tanto como su eficacia , y aún no está claro que tenga votos suficientes para sortear un presupuesto hecho y derecho, como le gusta a la patronal. ...